EL TIEMPO ES UN CANALLA

Hay libros que gustan y libros que disgustan, otros simplemente entretienen y algunos, muy pocos, marcan. Eso me ha ocurrido a mí con El Tiempo es un canalla (Minúscula). Uno de esos textos sorprendentes, con mucho mar de fondo. Una historia con constantes alternativas espacio-temporales que apela a la inteligencia del lector como cómplice y te deja la inequívoca sensación de haber leído algo necesario, una historia de las que huelen a signo de los tiempos, y sabes que disfrutarás aun más en una segunda lectura, y en ello estamos.

Jennifer Egan

Los personajes de esta historia, como en la vida misma suben y bajan, conocen glorias y penurias y su trayectoria, nunca es previsible. Su autora ha sido ya incluida en la lista de los personajes más influyentes de Estados Unidos y la HBO prepara su adaptación televisiva.
La estadounidense Jennifer Egan (Chicago, 1962) ganó el premio Pulitzer 2011 con esta novela. Egan es una escritora y ensayista de enorme prestigio (ha aparecido en la lista de las personas mas influyentes de su pais) y publica habitualmente relatos en medios como The New Yorker, Harper’s y McSweeney’s. Su producción comprende cuatro novelas y un libro de relatos. "El tiempo es un canalla" cuenta la historia de un ejecutivo de la industria discográfica, Bennie Salazar, que fue en su juventud miembro de una banda punk y que bebe polvo de oro con café para tratar de combatir su disfunción erectil. A su vera está Sasha, su asistente, una cleptómana incorregible que teje jerséis de vivos colores para intentar controlar la ansiedad. También hay una relaciones públicas de moral dudosa y un periodista que estuvo en prisión por abusar de una estrella de cine adolescente y esto solo es una pequeña parte. A su alrededor mucha música, en una historia que comienza en los sesenta y que llega hasta el futuro en un 2020 tan creíble como inquietante.




WHEN THE MUSIC'S OVER

Como estaba previsto y ensayado, la última nota del concierto se mantuvo en el aire largo tiempo. La gran diva cerró los ojos y saboreó el rugido de las masas, de todas las masas que tantos estadios habían llenado a lo largo de su carrera. Sintió como si flotara, como si ascendiera a los cielos como la virgen de las misas de su infancia. Los abrió brevemente y le pareció apreciar un baño extraño tras una capa de espuma. Entonces se apagó la luz.

THE MARRONES. EL BIS

NUEVA -cojonuda- BANDA PUNK

¿No has oido hablar de Los Marrones? No te enteras de nada: aquí tienes la primicia:

HISTORIA DEL ROCK VASCO (EDOZEIN HERRIKO JAIXETAN)


Formar una banda de rock. Viajar a lugares remotos donde te conocen miles de seguidores, tener ligues fantásticos de una noche, ganar dinero fácil, ver mares de puños frente a ti, gargantas que acompañan tus estribillos. ¿Quién no ha soñado alguna vez con algo así?
Los AC/DC de la primera época lo reflejaban muy bien en aquel: “Rock & Roll Singer”:
“Algún día estaré en la cima/Quiero ser una estrella/Ver mi nombre escrito en luces/y una larga cola para verme/ llevar al demonio en la sangre/ diciéndome lo que tengo que hacer/ mientras yo soy todo oidos”
Curiosamente el propio Bon Scott cantaba en la misma época otro tema que podría considerarse su cara B: “It’s A Long Way To The Top If You Wanna Rock & Roll”:
“Me han robado/ Me han apedreado/ Me han zurrado/ Me han roto los huesos/ Me han tomado el pelo /me han estafado/ Os lo digo en serio amigos/ Es más duro de lo que parece”.
Josu Expósito. Foto Mariví Ibarrola
El libro “Historia del Rock Vasco” de Elena Lopez Aguirre, refleja muy bien todo esto. Te sumerges en su páginas y de pronto te encuentras con aquel músico que valía un huevo y no sabes muy bien qué fue de él. Grupos que tuvieron glorias efímeras, otros que vieron crecer su leyenda ya muertos. Fracasos que parecían éxitos, éxitos que parecian catástrofes. Sabido es que no siempre triunfa el talento (aunque es muy difícil hacerlo sin él) y que a veces un buen golpe de suerte puede marcar la diferencia.
Luego están las bandas y sus tragicomedias internas. Hay prototipos que se repiten mucho: El que quiere triunfar enseguida, el que siente más “in”, el que se obsesiona con la autenticidad, el que manda, el que quiere mandar, el que intriga, el que se lo cree a muerte y lo lleva hasta el final (como tan bien se refleja en "Quadrophenia", de Pete Townsend)
El libro también refleja el grado de mitificación que han alcanzado algunas de nuestras bandas ochentenas: grupos como RIP, Cicatriz ó Eskorbuto viven momentos de literatura y documentales. Lo de estos últimos, que me tocaron bien de cerca, es pasmoso: están en los lemas de los “indignados”, en las camisetas de los artistas de moda, en decenas de versiones y en movidas tan chuscas como la instalación esa de Santander, que duró unas pocas horas en pie (ver esta entrada)
Ya lo cantaban ellos: “El Punk Ha Muerto/ Viva el Punk vivo o muerto”  

ELVIS Y MARTINA

Elvis murió en 1977 a los 42 años de edad, y Martina McBride nació en 1966, por lo que en el año 2008 ella ya tenía 42 años.
Ahora, gracias a la tecnología, ved cantando juntos a Elvis Presley cuando tenía él 33 años de edad junto con Martina (ella de 42 años de edad), es decir 9 años más. 
Aunque este tipo de montajes suelen causarme cierta repugnancia (¿realmente sabemos si al muerto le haría gracia?) hay que reconocer que tecnológicamente es impecable.

EL BAR

Después de un día de mierda necesitaba desesperadamente su bar. La cueva dorada que le recibía con la calidez de un vientre materno. La broma ácida de Juanan, mientras le servía la caña sin necesidad preguntar, la retranca de su parroquia, siempre dispuesta al juego del quien da más. Todo aliñado con la música áspera y aguardentosa que fluye de los bafles de madera. Tras beberse la autopista de pura ansiedad y doblar las calles de la ciudad hasta llegar a su rincón dorado, permanece allí en silencio una vez más, mirando impotente la puerta de su ansiado garito, donde ahora, desde hace años,
dormita un triste Salón de Té.

¿QUE FUE DE LOS CANTAUTORES?

La respuesta la tiene Luis Pastor. Podrá gustarte más o menos, pero lo dice lindo...

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