SAN TOMASITO

Tomasito, servidora y Peligro Martinez
En la víspera de Santo Tomás, estuvimos disfrutando con San Tomasito. No ocurre a menudo. Pillar a un artista en su esplendor, en un local -El Crazy Horse de Bilbao- no muy grande pero tampoco pequeño. Con el público suficiente para que funcione la fiesta pero sin colas para mear. Que encima lleve una banda colosal y que hagan un bolazo aplastante. ¿Mas? Sí, que te encuentres con viejos amigos y acabes en una mar de conversaciones cruzadas en las que , de pronto, se cruza el propio Tomas. Un tipo que canta y baila a pocos palmos de ti, que invita constantemente a soltarse y a gritar y a sacar el "azalvajao" que reprimimos día a día. Lo dijo el gran Javi-Trapi-Bilbao a quien tantas buenas orientaciones debo: Tomasito es el mejor.



VENGANZA

Atónito desde su nube, Madiba escuchaba los discursos engolados sobre su persona en labios de tanto racista y tanto corrupto. Observó irritado a Obama jugueteando con la primera dama de Dinamarca como si su funeral fuera un guateque juvenil. Sintió asco, decepción, rabia y ansias de venganza. Entonces reparó en el traductor para sordomudos y esbozó una sonrisa traviesa.

TALLER



7/9/2084 Querido diario:
 Las condiciones en este infecto taller subterráneo  son cada vez más penosas. Empiezo a dudar incluso que pueda mantenerte mucho tiempo conmigo. Los encargados controlan de cerca nuestras pertenencias. Tener un cuaderno y un lápiz es severamente castigado. Claro que  ¿Qué podría hacer yo sin ti? Mi único atisbo de satisfacción es poder expresar  estos sentimientos de asco y desesperación en tus páginas, con la esperanza de que alguien algún día las lea y sepa que  hubo un tiempo en el que miles de seres humanos europeos sobrevivíamos de mala manera  hacinados en talleres  textiles ilegales para que los malditos pijos orientales asiáticos pudieran vestir barato y a la moda. Oh Dios, te tengo que dejar…

160 metros


MI VIDA CON LOU


Imagen de la revista Triunfo en 1974
Ahora, como se ha muerto, se cumple aquello de “a burro muerto la cebada al rabo” o lo que es lo mismo: “líbrate del día de las alabanzas” . Yo mismo he hecho algunas glosas sobre sus muchas aportaciones, que si el abuelo del punk, que si el poeta maldito...

 Y es verdad. Nadie puede negarle al Lou una carrera llena de grandes canciones y que ha sido fuente de inspiración para muchos espíritus inquietos. Pero a ver. En una mirada más reposada, tengo que admitir que este hombre siempre me descolocó.

Yo tendría unos 14 años cuando vi aquella foto en la progre revista “Triunfo”. Mi hermano la solía comprar y se la leía de cabo a rabo. Yo ojeaba las fotos y me divertía con el “Celtiberia Show” , una selección de detalles cutres de aquella España de bomberos torero y combates de Urtain, entre copazos de Veterano que “es cosa de hombres”.

La foto, no muy nítida y en blanco y negro, ofrecía una imagen de tipo duro. El titular me invitó a leer. “Lou Reed, portavoz de una generación suicida". Casi ni hace falta que te lo resuma: la decadente New York se contrapone al sueño hippie, sus canciones hablan de chulos, putas y yonkis, trabajó con Andy Warhol ahora lo avala David Bowie...bla, bla bla.

Lo escuché por primera vez en las desaparecidas “Galerías Preciados” de la plaza de Zabalburu. A veces coincidía que la dependienta era simpática y te dejaba escuchar alguna canción con aquellos auriculares de teléfono que surgían del mostrador y casi siempre estaban rotos. Escuché “Walk On The Wild Side” y me atrapó a la primera. Cuando Lou entona aquello de “Hey Babe” yo entendía “Hippie”. Estaba hablando cara a cara con un hippie, con el hippismo mismo para invitarle a probar “el lado salvaje”.

Me busque la vida para hacerme con un ejemplar de “Transformer”, que me dejó un compañero de clase y otro amigo, Imanol, precursor entonces exótico en lo de pasar veranos en tierras nativas para aprender inglés, me trajo las versiones no censuradas de “Berlin” y “Rock’n’roll Animal” que se convirtieron en discos de cabecera y alzaron a Lou a puestos de mi ranking que solo gozaban los Rolling Stones.

El mismo día que murió Franco, mi personal celebración consistió en comprar el “Lou Reed Live” y escucharlo hasta el agotamiento en aquel día sin clase.

Su imagen entonces se había sofisticado. Recuerdo al milímetro aquel póster que lucía en mi habitación. Pelo cortísimo teñido de rubio, gafas de sol medio policíacas, camiseta negra de red, sin mangas, uñas pintadas de negro.

Hacia el año 76, los abundantes garitos fumetas que proliferaron entonces por todos los rincones sacaron virutas a los vinilos del Lou, muy especialmente al “Rock ‘n’roll Animal” que se convirtió en una especie de catecismo. Hay quien ha dejado escrito que “Heroin” es un reflejo de la miseria que conlleva la adicción al “caballo”, pero el tema se había compuesto mucho antes, en los mediados sesenta, cuando Lou Reed andaba en ello y sus cuatro últimas frases, con la viola de John Cale dando un fondo apocalíptico a la versión original de la Velvet Underground, era bien explícita: “Cuando el bocado empieza a fluir/ Me río de todo vosotros, monigotes de esta ciudad/ Y todo el mundo intentando tirar a todo el mundo/ Y todos los políticos produciendo ruidos enloquecidos/ Y todos los cadáveres apilados en los cementerios.

En muchas entrevistas he podido comprobar que a Lou Reed le irritaba que hablaran de “Heroin” y sus posibles influencias nefastas. Es cierto que muchos compañeros de batallas que se aficionaron a la heroína, escuchaban con fervor ese disco, pero también lo es que muchos otros lo escuchábamos, incluso nos molestábamos en conseguir la traducción de la letra y  no nos dio por ahí. La especie de simios que somos actúa a menudo por imitación, pero tampoco lo imitamos todo. Si hay alguien que pudo promocionar el morbo por esas temáticas, esos fueron los censores que señalaron con singular torpeza cuales eran las zonas “prohibidas” normalmente sinónimo de “interesantes” y las amputaron de varios de sus discos.

Recuerdo que por aquella época se especulaba mucho sobre lo que “duraría” Lou Reed. Existía una foto en la que el tío simulaba meterse un chute en plena actuación y siempre había (siempre hay) dispuestos a creerse que lo hacía de verdad...

En el plano musical, aquellos dos directos grabados (supuestamente) en la Howard Stein Academy of Music de Nueva York, era netamente rockista, mucho más de lo que había sido la  Velvet, pero a la vez, aquella banda, en la que brillaban con especial esplendor los guitarras Dick Wagner y Steve Hunterllevaba los esquemas rockeros a terrenos arriesgados. Nadie hoy en día empezaría un disco con cinco minutos instrumentales, ellos lo hicieron ¡y cómo!.

Una vez ganados a los millones de adictos a la distorsión que estábamos abonados a ese sonido, Lou va y se borra. Nadie lo entiende. Primero edita el “Metal Machine Music”, un disco doble entregado a experimentar ruidos imposibles y después se dedica a predicar la “Stupid Music” como nueva biblia. No estuvo mal el “Coney Island Baby” con cortes quedones como “Charlie’s Girl’ o “The Gift”, pero ya se le fue la mano en “Sally Can’t Dance” su intento frustrado por penetrar en las pujantes discotecas de finales de los setenta (como habían hecho con éxito los Rolling de “Miss You”) . Todos los seguimientos tienen un límite y yo ahí ya me cansé. Discos como “Rock’n’roll Heart” o “Growing Up In Public” me miraban desde los escaparates y me producían mucha pereza. Insistió también con más directos como el penoso “Live In Italy” o aquel otro "Take No Prisioners", en el que le robó descaradamente la portada a Nazario, el comiquero barcelonés. La versiones que incluía de clásicos como “Satellite Of Love” eran largas y aburridas a más no poder.

Cuando nadie lo esperaba volvió a dar en el clavo con “New York” de 1989, un disco en el que recuperaba sus esencias de cuero negro y su talento compositivo. Las emisoras de radio volvieron a abrirle las puertas y el video de “Dirty Boulevard" asaltó las televisiones en un tiempo en el que las cadenas “generalistas” no repudiaban la música.

Durante todo este tiempo Lou Reed se ha movido en la contradicción que supone querer superar su mito y necesitarlo para sobrevivir. Cada vez que un periodista le mentaba “el malditismo” de su primera época le faltaba poco para morder, pero luego no tuvo empacho en grabar junto a John Cale un homenaje a Andy Warhol, en recomponer la “Velvet Underground” para grabar un potente directo en Paris o preparar un concierto basado únicamente en el disco “Berlín”. Tampoco le hizo ascos a la versión de “Perfect Day” que grabaron  decenas de cantantes de moda para fines humanitarios y es que un tema así casi justifica por sí solo su existencia.

Dos veces lo vi en directo y en las dos me decepcionó. La primera en el 84,  en el Velódromo de Anoeta, con aquella banda fofa que lo acolchaba todo y la segunda hace unos pocos años en el Palacio Euskalduna, con un show extraño en el que tal parecía que nos habíamos equivocado de artista.

En uno de sus últimos encuentros con la prensa, en Cannes, Reed se lamentaba de la mierda de pasta que dejaban las ventas en Internet y daba “la clave” para mantener la inspiración: “me masturbo todos los días”. También fue sonada otra rueda de prensa, hace un par de años en Barcelona. Cansado de que le preguntaran por la política de su país se lanzó a interrogar a los periodistas sobre “El conflicto vasco” y “la exhumación del cadáver de García Lorca”. Su esposa , Laurie Anderson nos revela ahora que el artista murió en paz, justo cuando realizaba la postura 21 del Tai Chi mirando a los árboles. Tres horas antes había colgado la fotografía de una puerta con su póster en Twiter y Facebook. En esa imagen nos devolvía al Lou Reed del esplendor: casi casi aquel de la foto de “Triunfo” que convivía con densos artículos sobre el destino del Trotskismo y los letreros casposos del Celtiberia Show que recopilaba Luis Carandell.     

THE DOOR



Ocurrió lo que se temía. De pronto llamaron a la puerta. Cada golpe de aldaba era como un aguijón en el hígado. Con su peculiar estilo encendió un cigarrillo y observó la puerta que le aguardaba. Tenía pegada una foto suya, en su plenitud y varias pintadas sueltas. Sacó una fotografía y la colgó en la red. Volvieron a aporrear la puerta y entonces dio una última calada, apagó  la colilla, y se marchó a dar un paseo por el lado salvaje.    

LOU REED: THE DOOR

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EL DÍA QUE ESTUVE CON NICK HORNBY



Supongo que todos contamos con personajes que influyen en nuestra vida. Actores que nos han hecho sentir, cantantes que nos han arrebatado el alma, comediantes con los que nos hemos partido por el eje. A veces estas influencias no son puntuales, se alargan en el tiempo libro a libro, disco a disco, película a película. Se convierten en algo parecido a seguir a un deportista o a un equipo de fútbol. Disfrutas con sus buenas rachas, te preocupas en los baches, acabas haciendo un seguimiento porque , de alguna forma, se han convertido en algo de cierta importancia en tu vida. 
No es muy común que esto lo puedas comunicar directamente. A veces puede darse el caso y ese momento es algo que no olvidarás mientras vivas.
La semana pasada los astros se alinearon para que yo acabara comiendo al lado de un autor al que he seguido desde sus comienzos. Gracias a la recomendación de mi pana Bruno Pekín le hinqué el diente por primera vez cuando contaba con treinta y cinco años. Yo cumplí los treinta y seis a la vez leía como los cumplía el protagonista del libro. Me encantó la relación con la música que tenía el protagonista y en cierto modo me vi reflejado en la que dibujaba respecto a su relación con las mujeres. Después adquirí su anterior novela "Fiebre en Las Gradas" y también me vi dibujado en esa incomprensible persistencia en seguir a un equipo de fútbol cuando sabes que su perfil no te va a garantizar constantes alegrías. Un hábito que sueles heredar de tu padre y que va unido en cierto modo a cierto concepto de la masculinidad que aunque sabes, a veces, absurdo, te arrastra como un tsunami. 
En todas las demás novelas de Nick Hornby ha habido momentos de "arrebato" esa maravilla que tan bien describía Ivan Zulueta en la pelicula del mismo nombre, eso que ocurre mucho en la infancia, cuando te puedes quedar colgado de una simple viñeta pero va costando según creces, porque perdemos a menudo la capacidad de abstraerte tanto. Este año "La Risa de Bilbao" ha contado con su presencia y en otra jornada también con la mía, en compañía esta vez de Fermin Muguruza y Gari. En la jornada de presentación los organizadores tuvieron el detallazo de hacerme un regalo que a la vez fue un pequeño tormento en los días previos: comer al lado de un tipo que no te conoce de nada pero que tú consideras importante en tu vida. Esto siempre es un peligro. Como bien decía Guille Milkiway (La Casa Azul) conocer a alguien que admiras siempre puede ser un camino hacia la frustración. No lo fue. Hornby además de un escritor sensible me dio la impresión de ser un tipo agradable. Su actitud es lo mas alejado al divismo y su curiosidad está por encima del control sobre la impresión que pueda causar. En mi esforzada conversación surgieron el fútbol y la música, los tópicos sobre Gran Bretaña y la relación con los hijos. Hubo un momento especialmente divertido cuando empezaron a escucharse una especie de mazazos que venían de alguna estancia contigua. "Tienen a alguien encerrado por ahí" -dijo-  "sin duda alguien a quien no gustó la comida que dan". 
Se mostró interesado por la música latina. me atreví a sugerirle algunos discos de Ruben Blades, ya que deduzco, esta es una zona por la que no ha transitado demasiado. Por la tarde el escritor catalán Kiko Amat le entrevistó ante una sala BBK bien nutrida de público. En los cincuenta minutos largos que duró la entrevista se dijeron muchas cosas interesantes. Cuando Kiko le invitó a poner notas a sus libros, Nick se mostró deliberadamente mesurado. Solo puso un cinco a "Fiebre en Las Gradas" y "Alta Fidelidad" y la nota mas alta fue para "Juliette Desnuda" a la que puso un cinco y medio. "Así tengo margen de mejora para el futuro" apostilló. Tras el acto me acerqué a el para regalarle un disco de Ruben Blades y Willy Colón que pareció acoger con especial agrado. El Athletic le regaló también una camiseta con su nombre, que exhibió ante el público allí congregado.
Reproduzco a continuación la entrevista que le realizó Itziar Reyero para el diario ABC, en la cual se reflejan buena parte de los conceptos que allí se comentaron:
      

Una se imagina Nick Hornby (Reino Unido, 1957) sentado tras un biombo en su piso londinense, mientras al otro lado su batallón de lectores desfila sobre el diván buscándose a sí mismos a través de sus lecturas. El exitoso autor de «Alta fidelidad» o «Fiebre en las gradas»sigue deleitándose diseccionando al hombre moderno en sus miserias, sobre el manejo de materiales altamente populares como el fútbol, la música o las series de televisión, sobre la que girará su futura novela. Sus obsesiones -la inmadurez, la culpa, la búsqueda de certezas- y una carcajada casi nerviosa acompañan a este fino analista de lo cotidiano .
-Su equipo del alma, el Arsenal, ganó el domingo y lidera la Liga inglesa. ¿Le hace eso feliz?
-¡Sí, sí! Es una bonita sorpresa, pero es septiembre. Habrá que ver en mayo.
-Se lo pregunto porque es un maestro en retratar la búsqueda de la felicidad en cosas triviales, como el fútbol o la música. ¿Por qué no escribir sobre negocios o la política?
-Bueno -ríe-, escribo sobre lo que soy bueno. Y porque creo que nadie había afrontado estos temas como se merecían. Quería defender las cosas que me apasionan. Y eso de que son triviales... Soy un relativista. No diferencio entre música pop, televisión, literatura o arte. No jerarquizo. Aceptaría que la música pop es un asunto trivial si también la pintura o la literatura lo son.
-¿No esconderá una razón alfabetizadora de atraer a la masa al leer?
-No es algo consciente. Pero conocía a mucha gente inteligente, que sabe de política y de economía, pero que también ama el fútbol y la música, al mismo nivel, y siempre son relegados. Yo quise reflejarles a ellos en mis libros.
-Le clasifican como un «escritor pop». ¿Puede decir qué es eso?
-¡No tengo ni idea! Quizá solo si tus personajes escuchan pop y ven la televisión tú ya eres un escritor pop.
-¿Cree que le relegan así del panteón de grandes escritores serios?
-No me preocupa... (Se lo piensa) No quiero hacer una comparación entre su escritura y la mía, pero Dickens nunca tuvo críticas serias en su vida. Fue un gran autor «pop». «Casa desolada» nunca obtuvo una crítica en los periódicos de la época, porque todo el mundo leía sus libros. Me gusta pensar que soy Dickens, ¡y a lo mejor lo soy! Quizá en doscientos años seré un autor serio, no sé, nadie lo sabe. Pero sí sé que no puedes sobrevivir como autor después de la muerte si en vida nadie te lee.
-¿Pero hacer literatura irónica de lo cotidiano es un género menor?
-Lo que a mí más me preocupa es que la literatura seria está perdiendo su conexión con la audiencia, se margina. Aspiro a convertirme en parte de la conversación cultural. Porque en los últimos veinte años los libros no han sido parte central de la conversación cultural, y eso me entristece.
-Sus personajes tienen mucha carga psicológica. ¿Cree que hay entre sus lectores quien toma sus libros como manuales de autoayuda?
-Si lo hacen no creo que les lleven muy lejos, porque la mayoría de mis personajes no tienen solución. (Se carcajea). Pero creo que a la gente le divierte particularmente la reflexión sobre sí mismos, verse reflejados en lo que son. Por eso es tan importante no perder la conexión con el lector.
-¿Dónde puede hallar el hombre moderno las certezas necesarias para guiarse en la vida ahora que los viejos referentes pierden su categoría de verdad absoluta?
-Uno de los conflictos de nuestras sociedades modernas es que todas estas viejas certezas pierden ahora sentido. La Iglesia, los periódicos, el Gobierno... pierden credibilidad. Así que estamos en una era de caos intelectual, supongo, pero es bueno replantearnos ciertas cosas.
-Aborda el tema de la identidad desde los grupos, clubes de fútbol o subculturas musicales. Pero asistir a un estadio con la masa es renunciar a la individualidad. ¿Cómo manejar esta contradicción?
-Bueno, a todos nos gusta formar parte de un grupo. Y creo que una de las alegrías es que durante un par de horas renunciamos a ser nosotros. Es cansado ser uno mismo todo el rato (carcajada), olvidas problemas, renuncias al yo. Me gusta entregarme a aquello en lo que pierdo el control y, si el resultado no es bueno, da igual. Me encanta ser parte de la multitud, a veces.
-Cronista del alma humana, aborda la culpa, la inmadurez, la inseguridad. ¿A qué tiene miedo?
-A la muerte (carcajada). No, en serio. Siento todas estas cosas: la culpa, la inseguridad… Y, por supuesto, es algo que abordo en mis libros. Me interesan las imperfecciones del hombre, por qué fallamos. Es lo único real e importante. Porque todos fallamos en algo. La vida que vivimos no es la que esperábamos vivir. Y me gusta hacer bromas sobre eso. Es más fácil bromear sobre la culpa, el error y la inseguridad que bromear sobre el éxito.
-¿Reírse de las miserias de uno es la única forma de sobrevivir?
-Bueno, es mi única manera. La gente que no quiere reírse de estas cosas no me lee a mí (carcajada).
-¿Por qué esa obsesión de ser buenos, que traza con ironía?
-Son tiempos complicados. Las sociedades occidentales son ateas, algo que nunca antes pasó en la Historia. En este caos intelectual, no hay Dios, no hay autoridad… Está el tema de Bob Dylan: «Para vivir fuera de la ley, debes ser honesto». Creo que es lo mismo. Sin religión, la honestidad está en nosotros, decidir cómo vivir.
-¿Por qué no está en Twitter?
-¿Twitter? Porque lo odio.
-¿Por qué?
-Porque o te pasas el día pensando algo inteligente o divertido que poner o cuentas «¡oh, acabo de desayunar! Y bla bla bla»… No quiero hacer nada de esto. Me interesa como fenómeno ver cómo la masa reacciona de forma inmediata ante algo, como en el estadio. Pero no quiero participar ¡Encuentro difícil escribir, es un trabajo arduo! Y, si tengo algo inteligente o divertido que contar, prefiero reservarme esas tres líneas, quedármelas para mi novela o mi próximo guión.

GRANDE HORNBY

Hoy es uno de esos días en los que ha ocurrido algo que recordaré. He conocido a Hornby hemos hablado de fútbol, de música y hasta de literatura y me ha demostrado que los grandes lo pueden ser en cualquier situación. Mañana está en la sala BBK a las ocho respondiendo preguntas de Kiko Amat y de quien lo desee. La foto nos la ha hecho Gari, 

ALBUM

Por primera vez en años necesitó repasar los viejos álbumes familiares. Su padre disfrutando en grupo una tarde soleada, delgado y con camisa blanca. Su padre levantándole en brazos con una amplia sonrisa de satisfacción. Su padre a la mesa de un banquete con ojos vidriosos, corbata floja  y un puro en la comisura de los labios. Su padre con cara de señor impecable el día de su boda.  Nunca antes se había fijado. En una observación más atenta su padre tenía, en realidad, en todas las fotos, cara de pena.

NUEVO CURSO



El olor a tinta fresca de los libros recién forrados, repletos de conceptos intimidantes.  El nuevo pupitre, con marcas de antiguos moradores y un nuevo compañero, traído por el azar alfabético. El nuevo tutor que trata de hacerse respetar desde el principio.” Conmigo a buenas iréis bien, pero mejor que no me conozcáis a malas”. Hay excitación, hay curiosidad, hay inquietud.
En el recreo observas a los nuevos ocupantes de tu aula del pasado curso y sientes por fin un cierto alivio, algo parecido al poder. Mira que cara de miedo tienen esos pringaos.    

RUSOS BAILANDO EN LOS 80

Imagen captada el diario on.line "Rusia Hoy". La juventud rusa baila en los ochenta. cada uno-una es un poema. Al final se demuestra que tampoco somos tan distintos.



"I LOVE YOU REGINA" (20-08-2013 Glasgow Academy)

 
Regina Spektor enamora. Ya había visto en YouTube que el grito de "I Love You Regina" es algo habitual en sus conciertos, pero el pasado día 20, en la Glasgow Academy pude comprobar que es ya todo un ritual y no solo proferido por gargantas masculinas. De hecho cuando inició "Ode To Divorce" alguien la gritó que se divorciara y se casara con él , a lo que ella con su sonrisa enorme hubo de declinar porque "Está ya ocupada".
Lo que una vez fuera teatro y más tarde bingo, es ahora una sala de conciertos bien pensada pero donde el calor llega a ser insoportable. Una masa heterogenea donde abundaban las mujeres jóvenes , esperó pacientemente durante una hora, soportó durante otra a la banda de un músico que no figuraba en cartel alguno y que resultó ser Jack Dishel (Only Son) esposo de la Spektor y bien pasadas las nueve de la noche ella apareció entre el estrépito general .
Tras la cancelación reciente del show austriaco, por "terribles migrañas" había cierta incertidumbre sobre su estado de forma. Afortunadamente desde el minuto uno ya quedó despejada la duda.
Con un largo vestido de "escamas" naranjas, Regina empezó  con "Ain't No Cover", una de sus piezas semi-recitadas y cuando estábamos a punto de ponernos serios incluyó un eructo que rompío la cuarta pared sin contemplaciones. Despues fueron llegando una tras otra esas piezas tan naifs, tan visuales, tan redondas: "The Calculation", "Small Town Moon", "On The Radio"... "Us" (celebradísima), "No one's Laugh", la comercial "Ne Me Quitte Pas" (nada que ver con Brell), "Eet", "Human of The Year"... para despedirse eligió "Samson" que por sí sola ya merece el haber ido al concierto. Personalmente eché de menos (aunque ya sabía que no suele tocarla) "Summer In The City" . Si no la conoces y te interesa yo empezaría por ahí.
A los nueve añitos, la perestroica animó a su familia judía a exiliarse a New York. Entonces, según la Wikipedia, no sabía ni hablar inglés ni tocar el piano. Gracias Gorvachov.

JULIETA VENEGAS EN LA ZURRIOLA


 
Julieta Venegas y su banda en la Aste Nagusia donostiarra

Si, ya lo se. Julieta Venegas lleva dos discos seguidos sin atinar. Apuesta por seguir con sus temas de amor/desamor cambiando el continente, haciéndolo más electrónico, quizá en la línea que ahora arrasa en Latinoamerica con grupos como Bomba Estereo o la Yegros, que consiguen ser electrónicos sin dejar de ser muy latinos. El publico escucha en silencio esas incrustaciones y hasta las aplaude con respeto. Pero Julieta convence y enamora cuando tira de sus clásicos a golpe de acordeón, acústica o micrófono en mano. Junto a la playa de Gros, aquella donde "lucía" el pálido Poch, La Venegas volvió a comernos el coco con sus melodías vitalistas, sus amores platónicos y sus invitaciones a gozar "muy lento, mas lento". Allí estábamos, como es habitual en sus conciertos, padres, hijos, nietos y abuelos cantando al alimón con la abundante representación latinoamericana . Celebrando la parte amable de la vida, solo rota con una referencia al miedo a viajar ciertas zonas de México, miedo que nos invitó a ignorar.
La vida puede ser maravillosa. En los conciertos de Julieta llega a parecerlo. 

HUELLAS DIGITALES

Menuda putada. Un día cometes un error o te ves involucrado en una cadena de errores y entonces alguien, en una hábil labor investigadora va rastreando tu huella digital. Puedes haber hablado de mil cuestiones humanitarias, puedes haber apoyado todo tipo de campañas altruistas o haber demostrado ser una autoridad en tal o cual tema... como alguna vez se te haya ocurrido poner en Facebook o en Twiter un pequeño comentario bobo sobre la velocidad a la que va tu tren o sobre el pedo que has agarrado en fiestas no faltará quien decida que tu necia ocurrencia sea titular de prensa y motivo posterior de sospecha, o bien que tu maravilloso currículum quede descartado.
Y sí, puedes borrar "de tu biografía" muchas cosas, pero teniendo en cuenta que A: Ellos lo siguen guardando y B: El mismo dato de que has borrado cosas ya puede delatarte.
Siempre ha sido posible que recojan pruebas sobre tu trayectoria en registros o archivos, pero es que ahora  las posibles cagadas están a un par de clicks.

HASTA SIEMPRE JAVI.


Foto: Xabier Urtasun
No te puedes imaginar cuanto he tenido que rebajarme. El otro día pinché la de “Alejandro”en una fiesta particular que organizaron aquí. Esta muy dura la hostelería...
Javi el del Trapi, como siempre bien plantado tras la barra, me hablaba así la última vez que lo vi. Después se reía con sorna y el habitual brillo de sus ojos reflejaba un destello de malicia. 
Javi Bilbao, de engañosa apariencia fría y dura, con un cierto aire “chicano”, era uno de esos barman de raza camino de la extinción. Música con criterio, cañas bien tiradas, parroquianos que conocen su lugar exacto en  un ambiente vaporoso donde las estancias siempre se alargan mucho mas de lo esperado.
A Javi le debo infinidad de buenas recomendaciones musicales que fueron después fuentes de placer. Cada vez que caía por ahí se repetía un ritual en el que iban desfilando discos que casi siempre, parecían fabricados para mí. Había algo en sus claves que casaba perfectamente con las mías. Mañana se le homenajea en el mismo lugar donde tantas horas metió y donde le llegó la hora final el pasado domingo. 
 Un fuerte abrazo para Bego y para Jesus a quienes va a resultar muy jodido seguir sin el. Una de las entusiastas recomendaciones que me hizo fue la de Tomasito, que ya comenté en este blog. Y aquí lo traigo como homenaje a un tipo de puta madre, de los que alegran la vida del prójimo. Hasta siempre Javi. Te echaremos de menos.


NAVARRERIA

HABEMUS BIDEOKLIP!


VIDAS ANTERIORES


La vida es lo que hacemos mientras hacemos planes, dicen que dijo John Lennon. Seguir vivo es, entre otras cosas, ir asumiendo que uno no puede llevar a cabo todos los tipos de vida con los que sueña en la infancia. En el mejor de los casos lograremos que uno de ellos se haga realidad, asumiendo, eso sí, que tampoco será exactamente como la soñábamos pues los sueños , sueños son.

Argumentos como estos salieron a luz durante el debate posterior a la presentación del libro “Vidas Anteriores” de Oscar Losa Vega, donde ejercí de presentador. La segunda novela de este autor santurtziarra se centra en buena medida en los reencuentros, en los pesados lastres que vamos arrastrando del pasado y la necesidad de volver para curar las viejas heridas, aunque sepamos que a menudo, es imposible.

La sombra del pasado, que siempre se siente mucho mas cerca de lo que pensábamos está también presente en otro libro: “Pasión y Muerte de Iosu Expósito” de Beñat Arginzoniz. Son ambos, escritores cercanos a mí. Oscar desde tiempos remotos (aunque ahora vive en un pueblo de Cantabria) y Beñat desde hace algunos años. Sin pretenderlo me han metido entre los dos en el tunel del tiempo para trasladarme al Santurtzi de los 70/80 , tiempo de óxido, excitación, cambios profundos y ansias por probarlo todo, especialmente aquello que nos hiciera sentirnos más subversivos, más rompedores, más jóvenes de nuestro tiempo.

Los recorridos de quienes habitan esas páginas y habitaron esas realidades son a menudo paradójicos. Yo al menos, he conocido luchadores callejeros que han terminado en la policía, chicos de familias ricas que han abrazado la heroina hasta las últimas consecuencias o candidatos a la pura marginación preocupados ahora por los posibles impuestos a las “grandes fortunas”.

En la banda sonora de estas historias, sin duda, se encuentran entre otros, los primeros álbunes de una mujer muy especial: Patty Smith. Tengo tambien muy reciente la lectura de su libro autobiográfico “Eramos Unos Niños” donde se refleja un tipo pasión por el arte muy alejada de los clásicos estándares de la “Rock Star”. Patty es en realidad una poetisa que se convirtió en rockera de éxito “por aclamación”, cuando los artistas que la rodeaban en el New York de finales de los setenta, conscientes de su talento y su magnetismo, prácticamente la subieron en volandas al escenario. Recientemente la disfrutaba por tercera vez, en el mismo atrio del Guggenheim, en uno de esos conciertos que te hacen sentir en el lugar del mundo “donde se debe estar”, deletreando a voz en grito el nombre de GLORIA, que es una mujer y son todas las mujeres resumidas en la figura admirable de la Patty.

Ya lo dijo Benedetto Croce…. Somos hijos de nuestro tiempo más que de nuestros padres.                   

BAJO LOS ADOQUINES


Los vascos del Real Madrid. Los que hacen huelga sin querer. Los que harían pero no pueden. Los fumadores clandestinos: “cariño-voy-a- bajar-la- basura”. Los esnifadores furtivos. Los artistas desconocidos de puertas de váter. Los oyentes rojos de Jimenez los Santos. Las mujeres que odian a las feministas. Los pijos que quieren ser macarras. Los macarras que se creen pijos. Los amigos que te odian. Los que les va bien y no lo parece. Los que les va mal y lo disimulan. Los que dispararían al txoria txori. Los que leen su periódico favorito a escondidas. Quienes quisieran tener sexo. Quienes tienen y no quisieran...

La playa secreta debajo de los adoquines, a donde todos vamos alguna vez.

JUNE Y LOS SOBRENATURALES



Tal es la cantidad de grupos por segundo que surgen actualmente que intentar sorprender de primeras con algo se ha puesto muy difícil. A no ser que te digan, por ejemplo, que la cantante, June tiene 11 años. Segun su texto promocional, canta, compone, toca el ukelele y la melódica y baila el hula-hop al frente de Los Sobrenaturales (con miembros de Los Ginkas y Las Chinchetas). Le gustan Los Ramones, Totoro, Los Rolling Stones, Hora de Aventuras y Tex Avery. Luego lo escuchas y es una quedada. ¿O no? El día 29 tocan en Gernika




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