Así se presentó a sí mismo el tío. Y no me extraña. Joder, es un milagro ver hasta donde ha llegado el rock autóctono. No son muchos los grupos guiris que pueden desplegar semejante parafernalia. Animaciones, montaje visual descomunal (y con un gusto exquisito), sonido potente y nítido (aunque alguna queja también escuché)... Ahí está, el antihéroe que ha levantado a pulso su propio imperio, el “perdedor” que gana, el pequeño gigante, el autofashion que ha diseñado su propio personaje. Podría sentir envidia (es humano, qué cojones) pero palabra que ayer no, sobre todo sentí emoción. Es un caso que no me ha ocurrido con nadie. Yo estuve en el Sunset, un pequeño local en Sopelana (hace unos 7 años) en su segundo concierto como “Fitipaldi” y no estábamos más de 25 personas. Verle ahora tan grande, tan potente, tan arropado (dos BECs casi repletos a sus pies) es como vivir un argumento de película, de una de esas películas que pueden llegar a parecerte un poco “inverosímiles”. Hubo momentos para todos los gustos. Tres horas dan para mucho, incluso para ratos un tanto repetitivos, pero si me tengo que quedar con algo escogería dos: El arranque con “Por la boca vive el Pez” y el “Soldadito Marinero”, que se alargó durante un buen rato a base de un coro de unas 15.000 personas que seguían y seguían (seguíamos) cantando aquello de “Después de un Invierno Malo, Una mala primavera/ Dime por qué estás buscando / Una lágrima en la arena...” Por lo demás, en esta gira Fito se destapa como el buen cantante que siempre ha sido y ahora también como guitarrista. Hasta ahora había elegido un papel recio pero secundario, ayer, muchos descubrimos que también tiene dedos y una creatividad sorprendente para inventar solos “distintos”.
En otro orden de cosas una queja amarga: Es la segunda vez que me veo haciendo una cola surrealista y muy fastidiosa para pagar el parking. Esos 40 minutos que estuve haciendo el pasmarote son un puto robo que se añaden al largo via-crucis para salir del agujero. Es tercermundista. Si tanta seguridad se despliega para que nadie se cuele o se cambie de zona, alguien podría dar la cara para evitar que la paciente masa (para que luego digan de los rockeros) se eternice a la hora de pagar el parking. Los que compartieron resoplidos conmigo se iban a Zaragoza (¡). Cuando pedí la hoja de reclamaciones a la primera operaria que vi junto a una máquina de cobrar me dio largas y me dijo que ella “de eso no sabia nada”. Basta ya de abusos , por favor.
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