PLAYA.

Dia solitario de playa: lectura, paseito entre las olas, campeonato de "Bodyboard", mensajes por megafonia en tres idiomas, con entrevistas en inglés y todo a los deportistas. Por unas horas el paisaje roza lo idílico. Jóvenes rubios cachas comparten gritos de excitanción entre las olas con la infancia multiétnica. El bañador (y no digamos la pelota picada) crea un paisanaje de "vestimenta" homogénea, aquí no se notan camareros ni dentistas y el menú es parecido para todos: baño, paseo, palas, tumbar, libro, bocata...
Termino "El Viaje Intimo de la Locura" de Roberto -Extremoduro- Iniesta. Me lo regalaron con grandes loas recomendatorias y la verdad es que me daba pereza. Me espantaba el título. Me hacía temer otra historia de autodestrucción. Resulta ser un relato original e imprevisible que nada tiene que ver ni con las drogas (aunque quizá estas si hayan influido en semejante argumento) ni con el Rock. Solo te diré que la alucinante peripecia de Don Severino, el notario solitario, deja un regusto de lo más agradable y la "locura" se muestra en su acepción más positiva.
Cuando estás solo en la playa, tomar el sol resulta de lo más cotilla. Tendemos a pensar que nadie oye nuestras conversaciones, pero la oreja pegada a la toalla lo sintoniza todo. Una de las más nítidas versa sobre tatuajes. La verdad es que abundan cada vez más. Antes era cosa de legionarios, marinos y presos. El que llevaba un dibujo en el brazo ("Amor de madre" y cosas así) era, con mucha probabilidad, un tipo duro de cojones. El fantástico espejismo agosteño parece no dar ni agua a cualquier síntoma de crisis, paro o "EREes". Pero ya de retirada observo a los "Iñakis" y a los artesanos que se apìlan en las salidas y sus rostros son un poema. Se diría que no compra ni Dios. El día prometía un cielo claro y un sol sonriente. A última hora llega un contingente de nubes con la orden expresa de reprimir un atardecer hermoso (párrafo inspirado en el libro citado).
A menudo, el mero hecho de estar en la playa me hace evocar una canción de John Mayall , "Deep Blue Sea", incluida en el álbun "USA UNION" de 1970. No es la única. Otras canciones que yo llamaría "de playa": "Rockaway Beach" de RAMONES (y su genial versión de Siniestro Total: "Rock en Samil") , "The Tide is High" de Blondie "La Marea" de Rubén Blades, "Marejada Feliz" de Roberto Roena, "Sun is Shining" de Bob Marley y ya en plan tristón (el verano se acaba y eso): "Summer Almost Gone" de los Doors y "The End of The Summer" de Boby Daring. Se aditen sugerencias para la elaboración de un recopilatorio. Sería algo así como: "Canciones para una playa digna".

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