El Escritor


Leyendo sus libros siempre sospechó que ese escritor era como él. Sus reflexiones , sus miedos, su punto de ironía, hasta sus experiencias eran a menudo compartidas. Así que cuando vino a la radio se acercó a rendirle pleitesía junto a una becaria que también lo admiraba, aunque apenas le había leído. El escritor de éxito casi ni reparó en su presencia. Todo fueron sonrisas y comentarios babosos con la bella y joven becaria. Realmente le dolió y mucho, comprobar que efectivamente, ese maldito escritor, era tan capullo como él. 

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