Eran dos seres compatibles al 100%. Sus gustos, aficiones, inquietudes, niveles culturales y aspiraciones en la vida encajaban como el delicado engranaje de un reloj suizo. Se cruzaron en la recepción de aquel hotel. Apenas repararon el uno en el otro.
RECEPCION
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Blog baruku
Tuesday, June 17, 2014
// 12:46 AM
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ROBERTO MOSO
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