THE ROAD

El padre y el hijo avanzan hacia el sur por un mundo desolado. No sabemos que ha pasado ni que buscan exactamente, pero el hecho es que la humanidad se ha reducido a unos cuantos giñapos harapientos que sobreviven como pueden. Bandas organizadas cazan personas para comérselas. Todo es parduzco, miserable, ruinoso (fenomenal Aguirresarobe con la fotografía). En ese marco los comportamientos etico-morales se derriten peligrosamente al calor del día a día. El padre trata de mantener valores de humanidad en su hijo "Somos los buenos, llevamos el fuego", pero en realidad es el niño el que imparte esos valores siendo simplemente él mismo ("Si él no es la palabra de Dios, entonces Dios nunca habló"... reflexiona el padre) .
En la práctica el padre no puede evitar demostrarle con hechos que el hombre es lobo para el hombre y que la supervivencia obliga a la crueldad. Hay algunas (pocas) treguas. Momentos de hallazgos jubilosos y baños reparadores, pero predomina la angústia, la amenaza incierta, la desconfianza en cada paso.
Hay algo profundamente perturbador en ésta película, una íntima sospecha de que las cosas podrían ser así (o parecidas) a poco que la historia, o el cosmos lo propiciaran. Las pinceladas de vida burguesa y familiar que se intercalan, como recuerdo de un pasado irrecuperable, contribuyen a aumentar la sensación de fragilidad de lo que hoy tenemos.
THE ROAD (LA CARRETERA)  se me ha fijado  unos cuantos días en la memoria. Si todo esto te suscita interés no te la pierdas. Esto sí que es -para mí- cine de terror.

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