Era un tiempo en el que las paredes bullían con proclamas político-sociales, donde la hoz y el martillo y la A mayúscula rodeada de un círculo eran –junto a la ilegal Ikurriña- los símbolos más repetidos. Un tiempo de huelgas generales y jornadas de lucha, en las que la sangre llegaba a menudo al río. Era un tiempo de trenes sucios repletos de pintadas donde se apilaban obreros, estudiantes, empleadas y donde siempre había chavales saltando por los vagones perseguidos por “picas” enfurecidos.
Era un tiempo de muchos bares con fotos de fútbol, poteos masivos a precios simpáticos, planes con amigos cualquier día de la semana y abundantes discotecas plagadas de macarras marca-paquete y “gachís” marca-de-todo.
Tiempo también de garitos humeantes, con bafles gigantescos donde sonaba Rock a todo trapo y se soñaba con campos de fresas.
En Santurtzi, en plena margen izquierda de la ría del Nervión, donde se ubica uno de los más importantes puertos de Europa (al que llaman PUERTO DE BILBAO, cuando se habla de progreso y PUERTO DE SANTURTZI cuando se trata de contrabando o detención de traficantes) surgía, en este contexto, una banda legendaria: ESKORBUTO.
Iosu Expósito y Jualma Suarez vivían en sendos barrios obreros de rápida construcción. Tanto Kabiezes como Mamariga eran , en los años cincuenta, barrios prácticamente rurales de la localidad. En los sesenta, la industrialización y el desarrollismo ciego los convirtió en urbanos sin que apenas se invirtiera un duro en urbanismo.
Tanto Iosu como Jualma provenían de familias de origen gallego y tenían hermanos mayores aficionados a la música.
Algunos elementos para la alquimia que dio origen a la explosión: Unos jóvenes inteligentes por naturaleza pero incapaces de digerir la disciplina escolar, un país en plena eclosión hacia la libertad después de 40 años de dictadura, un pueblo que vive también las marejadas del “conflicto vasco” , con vecinos seducidos por la “lucha armada” y “la liberación de Euskal Herria”, con la cuestión de la “identidad” constantemente apelada y episodios traumáticos de asesinatos , torturas y encarcelamientos frecuentes en la vida cotidiana.
Precisamente fue el “Jandro’s” el denso garito donde Iosu y Jualma se conocieron era heredero del “Club 51” que había volado ETA años atrás. Los dos tuvieron también, antes de conocerse, diversos coqueteos con organizaciones de extrema izquierda y los dos tenían en común su afición a hablar hasta por los codos.
El puro azar quiso que yo fuera quien los presentara y quien los bautizara como “Eskorbuto”, en un día de risas tontas como tantos otros, en aquel tasko donde queríamos huir de la mediocridad.
Algún día de finales de los setenta decidieron formar la banda. Es en realidad algo que muchos chicos han hecho alguna vez. Una especie de conjuro que suele acabar por simple aburrimiento. Pero ellos sentían que tenían que hacerlo. Muy pronto elaboraron los primeros esbozos , con guitarras españolas y enseguida fueron conscientes de que nadie resultaba indiferente a aquellos “versos satánicos” acelerados .
La primera etapa de la vida de ESKORBUTO, antes de que los estragos de la aguja empezaran a notarse fue increíblemente fructífera. Pronto se hicieron con un local, gracias a su primer bateria (“Gu”) y allí fueron naciendo las primeras canciones: “Enterrado Vivo”, “Busco en la Basura”, “Este es el Porvenir”, “Mucha Policía Poca Diversión”… fue una época de indefinición en cuanto a la formación. Tuvieron como bajista a Iñaki Laiseka y también, pasaron por ahí “Seni” y “Garlopa” dos precursores del punk margenizquiérdico con quienes también hicieron algún directo.
Más tarde darían con Paco Galán, producto también de otro barrio de similares características al de ellos: Repélega, en Portugalete y ciertamente acertaron con la elección. Paco fue siempre el motor necesario, la pieza sobre la que pivotaban las demás, la que garantizaba la continuidad. Sus baterías aportaron también un aire aparentemente caótico a las ya de por sí desbocadas melodías de guitarra y a unos textos visionarios, a medio camino entre el realismo sucio y las pesadillas de Alan Poe.
Estas grabaciones parten de aquellos primeros tiempos de ilusión y vértigo, de viajes a Madrid bajo el asiento de un tren y recorridos kilométricos por toda la margen izquierda en busca de “uno que me han dicho que vende un ampli”.
Para unos fueron genios, para otros un mito inflado, pero hasta sus más acérrimos enemigos han de reconocer que eran unos fenómenos. Nunca bajaron a Madrid sin volver con algo: primero fue el single con el incipiente sello “Spansuls”, luego la Gala en directo de Radio 3 y finalmente la detención y la aplicación de la ley antiterrorista (de la que también sacaron petróleo).
Precisamente tienes entre manos las sesiones completas (en buena medida inéditas) de aquel primer single rompedor, aquel cuyo tema principal (Mucha Policia, Poca Diversión) fue adquirido como lema de la coordinadora de Comparsas en las Fiestas de Bilbao del 82. El resto del material está extraído de diversos directos y cassetes rescatadas del desván, que no siempre ofrecen el mejor de los sonidos, pero mantienen todo el espíritu de los momentos más activos y entusiastas del trío.
Ahora el museo reina Sofía expone su “Impuesto Revolucionario” y no hay país de habla hispana que no cuente con legiones de “eskorbutines”.
“La banda más honesta del mundo” ya no tiene “Demasiados Enemigos”. Como avanzaba Iosu: “Todo estará viejo y nosotros estaremos muertos” .
(Texto incluido en la presentación del disco. Fotografía: Gabriel Vecino)

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